Saltándonos el resumen de mis guardias, aunque podrían resumirse en dos palabras: mierda patatera, paso a hablar de lo que he hablado muchas veces ya, del ambiente hospitalario, del parto en el hospital. Y es que esta mañana, al salir de mi caca de noche, según iba por el pasillo pasaba un celador llevando una cama con una mujer de parto, con su suero, y su camisón....y su parto, o el parto del hospital. Y a pesar de mi mierda de noche, me olvidé un poco de ella y me entristeció de nuevo la imagen que ví, una enferma no enferma, encamada, medicalizada, reducida a una más, y sólo pensé "¿dónde narices estoy?" , "yo no quiero esto, quiero ser matrona". Desde que empecé la residencia siempre he sabido que mi ambiente no es el hospital, que yo no quiero trabajar así, que mi trabajo no es exactamente ese. Por ello me he llegado a creer un poco tonta, pero cada día que paso en el hospital corroboro mis sentimientos hacia el parto en un hospital.
De lo malo malo, en el hospital en el que estoy más o menos se respeta la fisiología normal, pero todavía le queda mucho mucho camino para llegar a respetarlo por completo.
Un caso de hoy, llega una multípara de parto, la exploro, le preguntamos si va a querer epidural y dice que no. ¿Contestación de la auxiliar? "ya la pedirás a gritos dentro de un rato". Cojo aire, me callo. Paso con la mujer a la habitación: "no hagas ni caso de lo que te han dicho, si no la quieres, no la quieres, no pasa nada". El motivo era que le tenía mucho miedo a la epidural porque a su madre le dejó secuelas hace unos años tras ponérsela. Pero aquí no queda la cosa. Una mujer con el dolor de parto y en un ambiente completamente desconocido es muy vulnerable. Esa mujer fue convencida para ponerse la epidural y al final se la puso. ¡Qué cómodo es trabajar así, sin una mujer gritándo y quejándose!, porque esa es la conclusión que he sacado yo.
Vamos, que una mujer tiene miedo al dolor de parto y por eso se pone la epidural, pero si tiene miedo a la epidural, el remedio es convencerla de que se la ponga!, es que no tiene ni pies ni cabeza muchas de las cosas que veo.
Frase estrella de las mujeres que le están poniendo la epidural: "yo no sé como parian antes", LA ODIO CON TODAS MIS GANAS, a veces ya ni contesto ni hago la típica broma que hacía antes con esa frase.
Independientemente de eso, una mujer con trabajo de parto en el hospital es una mujer enferma, que tiene que estar encamada porque se ha puesto la epidural, que va a necesitar seguramente oxitocina, que va a tardar en parir, que les va a poner nerviosos a los gines y algunas matronas, que es posible que haga una distocia de rotación porque ni en la cama se mueven ya que el anestesista les ha dicho que tengan cuidado cuando se muevan en la cama porque se puede salir el catéter, así que no mueven ni una pestaña, que va a parir en la cama de partos, en posición litotómica, etc.
No, eso no es el trabajo de una matrona. Eso se aleja mucho de nuestro verdadero trabajo.
domingo, 23 de octubre de 2011
jueves, 20 de octubre de 2011
Capitulo 69: Agotamiento físico
Sensación de inestabilidad, astenia, sueño, etc. Eso es lo que vengo sintiendo desde hace una semana. Empieza a pasar factura el ver pasar todas las horas del reloj todas las noches durante 4 días seguidos, los días completos que nos pasamos en el hospital trabajando (ayer, de 8 de la mañana a 8 de la tarde) sin dias de descanso, el estrés de tener que hacer el trabajo de planta, los trabajos de clase, las charlas... sin apenas tiempo. Y encima este fin de semana me toca hacer de nuevo guardias porque una compi las necesita: toda esta semana trabajando, mañana (viernes) trabajo mañana y noche, el sábado trabajo de noche, el domingo es el único saliente, y de lunes a viernes de nuevo al hospital. Y mi cuerpo comienza a pedirme un respiro y mi mente también pero no se lo puedo dar. No sé que evaluación tendré en la rotación de neonatos, pero no creo que sea muy buena, porque estoy desganada, desinteresada...no soy la que siempre soy, la que no se sienta apenas en la silla por hacer siempre cosas, la que se interesa por todo, y lo peor de todo es que me da igual. Me da miedo de que esto solo acabe de empezar, de que acabe de pasar el verano y todo lo que me queda por denlante. Me siento incluso avergonzada de decir NO PUEDO MÁS porque JAMÁS lo he dicho. Pero necesito dormir aunque sea una puñetera noche bien, descansar un puñetero día, que nos deje la coordinadora un poquito en paz porque estoy hasta las narices de todo.
sábado, 15 de octubre de 2011
Capitulo 68: Y este año es peor.
Desde que llegué de las vacaciones todo han sido trabajos, clases, seminarios extra, cursos, sesiones...cuando veo en el facebook a otras residentes tomándose algo en una terracita o saliendo el fin de semana no me lo puedo llegar a creer. Eso para nosotras es un lujo, o al menos para mi, que me paso casi todo el dia delante del ordenador preparando trabajos y sesiones clínicas, y si no, estoy en el hospital (mi primer hogar) trabajando o en cursos. Raro es el día que trabajo por la mañana y nos tenemos que quedar a comer en el hospi porque a las 4 de la tarde tenemos cursos, y al llegar a casa tienes que seguir con trabajos y estudio.
Ayer hablamos con la coordinadora de esto y se caldeó un poco el ambiente, pero por su famosa frase "vosotras que teneis la familia lejos y no teneis hijos lo teneis más fácil porque podeis dedicar más tiempo a esto", ahí explotamos las 4 y se dijeron muchas cosas. Otra frase famosa "teneis que aprovechar este año" (como si no lo hiciéramos) "como si no podeis dormir"...
No sé, este año están un poco obsesionadas con las sesiones clínicas, que tenemos 100.000. Me parece muy bien, pero mi objetivo este año es acabar la residencia siendo matrona, es decir, saber hacer un ingreso en partos, dilitaciones, partos, postpartos y atención primaria, ni más ni menos. Lo de la investigación, sesiones y lo demás me parece perfecto, pero creo que lo más importante es lo anterior.
Por contra, no estoy agobiada. Estoy cansada de sufrir la residencia en vez de disfrutarla gracias a la sobrecarga de trabajos. Yo siempre he sido de las chicas a las que le gusta hacer una cosa muy bien que un montón mal para salir del paso, y eso es lo que están consiguiendo.
Cambiando de tema; como ya sabeis ahora estoy en neonatos. Estos pequeñajos tan malitos me dan mucha pena y mucho miedo, jeje, pero estoy agusto.Las enfermeras son majísimas y enseñan muy bien. A veces pienso que sobrepaso un poco mis funciones allí, puesto que creo que yo no deberia calcular medicaciones, poner bombas, etc, pues es algo que a la matrona no le atañe. Pensé que estaba allí sólo para observar patologías y conocer el funcionamiento, pero bueno, sólo me quedan dos semanas, que se quedan en 8 días con las clases y los findes.
Tengo ganas de volver a partos, e incluso a atención primaria.
Ayer hablamos con la coordinadora de esto y se caldeó un poco el ambiente, pero por su famosa frase "vosotras que teneis la familia lejos y no teneis hijos lo teneis más fácil porque podeis dedicar más tiempo a esto", ahí explotamos las 4 y se dijeron muchas cosas. Otra frase famosa "teneis que aprovechar este año" (como si no lo hiciéramos) "como si no podeis dormir"...
No sé, este año están un poco obsesionadas con las sesiones clínicas, que tenemos 100.000. Me parece muy bien, pero mi objetivo este año es acabar la residencia siendo matrona, es decir, saber hacer un ingreso en partos, dilitaciones, partos, postpartos y atención primaria, ni más ni menos. Lo de la investigación, sesiones y lo demás me parece perfecto, pero creo que lo más importante es lo anterior.
Por contra, no estoy agobiada. Estoy cansada de sufrir la residencia en vez de disfrutarla gracias a la sobrecarga de trabajos. Yo siempre he sido de las chicas a las que le gusta hacer una cosa muy bien que un montón mal para salir del paso, y eso es lo que están consiguiendo.
Cambiando de tema; como ya sabeis ahora estoy en neonatos. Estos pequeñajos tan malitos me dan mucha pena y mucho miedo, jeje, pero estoy agusto.Las enfermeras son majísimas y enseñan muy bien. A veces pienso que sobrepaso un poco mis funciones allí, puesto que creo que yo no deberia calcular medicaciones, poner bombas, etc, pues es algo que a la matrona no le atañe. Pensé que estaba allí sólo para observar patologías y conocer el funcionamiento, pero bueno, sólo me quedan dos semanas, que se quedan en 8 días con las clases y los findes.
Tengo ganas de volver a partos, e incluso a atención primaria.
lunes, 26 de septiembre de 2011
Capitulo 67: Sigo aquí
Y si no tengo tiempo para escribir en este blog, menos para hacer otro nuevo, así que sí, aquí sigo, saboreando mi última semana de vacaciones en casita, recién llegada de Cantabría (enamorada me hallo, jeje).
Termina con ello también mi rotación más importante por partos, 4 meses intensos, 4 meses en los que he cambiado mucho, en los que me veo más fuerte, más suelta, más yo.
Ha habido de todo, momentos malos y momentos buenos; predominan los buenos, los partos bonitos, las alegrías, la felicidad.
Ahora empiezan "los proyectos" en mi cabeza. Siempre he sido así, no termino una cosa y ya estoy pensando en la siguiente. Cuando termine quiero hacer demasiadas cosas, de las que no haré ni la mitad. Hacer psicología por la UNED, investigaciones/estudios sobre matronería, terminar inglés en la EOI, formarme en partos en casa...en fin, como os digo, demasiadas cosas.
Pero lo que os interesa son los partos, la mujer, el bebé, el papá. Estoy contenta, estoy muy contenta, porque además me he dado cuenta de que mi unidad docente está muy pero que muy bien comparada con otras. Se respeta bastante a la mujer, ya no les trata de "locas" o "tontas".
Lo que me da pena es que las matronas más respetuosas con las decisiones de la mujer, o están de bajan, o se van a otro hospital, de hecho, una de las que más me gustaba, se va esta semana. Me da mucha rabia, pero es así.
Cuando llegue de mis vacaciones empiezo en neonatos, un mesecín. Me parece excesivo el tiempo, y no me gusta mucho la rotación, más que nada, porque los prematuros me dan mucho miedo, jeje, verlos tan chiquitines, con un mogollón de cables y una máquina que no para de pitar.
Tambien retomamos las clases, más feas que las del año pasado porque es todo patología. Llegan por tanto los trabajos, y exámenes.
Así que seguiré disfrutando de estos días, de días de otoño de verano, jeje.
Un saludo y gracias a todas por seguir ahí.
Termina con ello también mi rotación más importante por partos, 4 meses intensos, 4 meses en los que he cambiado mucho, en los que me veo más fuerte, más suelta, más yo.
Ha habido de todo, momentos malos y momentos buenos; predominan los buenos, los partos bonitos, las alegrías, la felicidad.
Ahora empiezan "los proyectos" en mi cabeza. Siempre he sido así, no termino una cosa y ya estoy pensando en la siguiente. Cuando termine quiero hacer demasiadas cosas, de las que no haré ni la mitad. Hacer psicología por la UNED, investigaciones/estudios sobre matronería, terminar inglés en la EOI, formarme en partos en casa...en fin, como os digo, demasiadas cosas.
Pero lo que os interesa son los partos, la mujer, el bebé, el papá. Estoy contenta, estoy muy contenta, porque además me he dado cuenta de que mi unidad docente está muy pero que muy bien comparada con otras. Se respeta bastante a la mujer, ya no les trata de "locas" o "tontas".
Lo que me da pena es que las matronas más respetuosas con las decisiones de la mujer, o están de bajan, o se van a otro hospital, de hecho, una de las que más me gustaba, se va esta semana. Me da mucha rabia, pero es así.
Cuando llegue de mis vacaciones empiezo en neonatos, un mesecín. Me parece excesivo el tiempo, y no me gusta mucho la rotación, más que nada, porque los prematuros me dan mucho miedo, jeje, verlos tan chiquitines, con un mogollón de cables y una máquina que no para de pitar.
Tambien retomamos las clases, más feas que las del año pasado porque es todo patología. Llegan por tanto los trabajos, y exámenes.
Así que seguiré disfrutando de estos días, de días de otoño de verano, jeje.
Un saludo y gracias a todas por seguir ahí.
martes, 9 de agosto de 2011
CAMBIO DE BLOG.
EN BREVES NUEVA DIRECCIÓN.
SE ACABÓ LA MI**** DE BLOGGER.
HE TENIDO QUE MANDAR UN MONTÓN DE MAILS Y CAMBIOS DE CONTRASEÑA PORQUE NO TENÍA ACCESO A MI PROPIO BLOG.
SIENTO LAS MOLESTIAS.
EN BREVES NUEVA DIRECCIÓN.
SE ACABÓ LA MI**** DE BLOGGER.
HE TENIDO QUE MANDAR UN MONTÓN DE MAILS Y CAMBIOS DE CONTRASEÑA PORQUE NO TENÍA ACCESO A MI PROPIO BLOG.
SIENTO LAS MOLESTIAS.
miércoles, 20 de julio de 2011
Capitulo 66: Por poner al día el blog.
Tengo muchas cosas que contar, pero tampoco me quiero enrollar en exceso.
Acabo de llegar de "vacaciones", y digo "vacaciones", porque de desconectar, pasarlo bien y demás nada de nada. He pasado todos y cada uno de los días en el hospital, con mi abuela ingresada y muy muy malita;me temí lo peor. Aunque no haya descansado nada y haya tenido que cancelar por segundo verano consecutivo mi viaje a Cantabria, me alegro de que al final esté bien en una residencia, aunque no se acuerde de mi ni de muchos acontecimientos y personas de toda su vida, pero verla bien me alegra.
Regresé antes de ayer de vaciones. Hoy estoy de saliente.
¿Cómo podría resumir esta entrada? pues nada más diciendo que me veo diferente, segura ante un parto, tomo mis propias decisiones, y lo que me dicen algunas matronas, tengo mucha paciencia.
En realidad no hago nada, y me siento orgullosa. No masajeo el periné inecesáreamente, dejo que poco a poco la cabecita del bebé haga su propio trabajo. Me encanta no hacer nada de nada.
Creo que poquisimas veces he decidido hacer una episiotomía por mi propia cuenta, vamos, que puedo contarlas con los dedos de una mano. No he visto todavia un desgarro de III grado, bueno, sí, en los instrumentales, pero en los eutócicos nunca.
Cuando sale la cabecita, dejo que rote él o ella solo/a. No tiro del bebé para desencajar los hombros, simplemente lo acompaño. Cada vez tengo las ideas más claras, que depués de la crisis por la que pasé no es tan fácil.
Y no es fácil porque los altos Dioses de bata blanca suelen meter el hocico donde no les llaman. Lo cuento:
Estoy con una mujer, primigesta, con epidural. Lleva en completa desde hace hora y media. Me encuentro empujando con ella. Está en un segundo plano. El monitor está perfecto, ni una deceleración y variabilidad adecuada. La mujer me pregunta si falta mucho para pasar a paritorio, le explico que la cabecita del bebé tiene que bajar más con mi teoria de los pisitos, que es como si le quedaran por bajar dos pisos y cuando estuviese en el último y ya faltaran los empujones finales, pasamos a paritorio.
Acto seguido, y explico tal y como paso, entra una gine, que sin mediar palabra (ni un "hola, que tal?", ni una "soy la ginecologa") se pone un guante, le abre las rodillas a la mujer (que vamos, si soy yo la mujer "bonita" es lo último que sale por mi boca"), le tacta, me pregunta que cuanto lleva en completa, le digo que hora y media, a lo que contesta "la pasamos a paritorio, que ya lleva mucho en completa". La gine se va, la mujer me pregunta si pasa algo, le digo que no, que la que le ha mirado era la ginecóloga, y que esté tranquila, que todo va bien.
Estamos en paritorio, yo me he preparado para hacer el parto.
La mujer empieza a empujar, se lleva un Kristeller de regalo por parte de la resi de gine. La ginecologa anterior me dice "hazle episiotomía", y como lo dice la bata blanca y yo no soy más que un despojo de residente de matrona, le hago una episiotomía de las mías, vamos, chiquitina, chiquitina (un piquezín). Acto seguido, la gine coge las tijeras y con la frase que nunca olvidaré "ya que te pones, hazla más grande", mete las tijeras en el pobre y desgraciado periné de la mujer y triplica el tamaño de mi episiotomía. Todo esto escuchando un monitor en perfectas condiciones. A mi se me revuelve todo por dentro.
Sale el bebé, lo pongo sobre la mamá y corto el cordón porque la madre quiere donar. El equipo no estaba preparado, así que miro a los lados y digo "preparme el equipo de cordón, porfa". Y entonces la gilipollas (si no lo digo no quedo agusto) de la gine me da un golpe contra mi hombro, lo cual no entendí, pero quiso decir algo sí como que me callara. Ante el golpecito que me dió, el padre se extrañó, y evidentemente, preguntó si pasaba algo, a lo que esta gran profesional respondió que lo que hablamos entre los profesionales es entre los profesionales.
Yo le dije que no pasaba nada más que nada PORQUE NO PASABA NADA, bueno, sí, que esa mujer estaba ahí, eso era lo que pasaba.
Al final se largó la gine (hurra!) y ya hice mi trabajo. Pero llegó el momento de coser semejante episio, y sí, allá, a lo lejos, parecía diferenciarse el ángulo, pero era imposible cogerlo, NO LLEGABA. Era de estas episios que cosen los gines ayudándose de unas válvas. Por suerte estaba con una matrona que para mí es la que mejor sutura de todas. Le dije que era incapaz de llegar al ángulo. Esta matrona no tarda casi ni 5 minutos en coser una episio...bueno, pues con esta estuvo 15. Yo no hacía más que pensar en la pobre mujer, que sin ton ni son, sin ninguna razón, ni la más mínima, había vivido todo eso, y se había llevado esa episotomía, y en el pobre bebé, que estaba haciendo su trabajo de una forma tan perfecta y de repente le habían avasallado por todos los flancos, forzándole en un viaje tan especial. Salí mal de ese parto, pensando en la increible profesional que había tenido a mi lado.
Ya en la habitación, los dos padres me dieron las gracias, a mi y al turno anterior que había estado con ellos. Me dijeron que agradecían sobre todo que estuvieran informados en todo momento, como había hecho yo (palabras de los dos). Les dije que qué menos. La información es tranquilidad, y en la sanidad es algo primordial.
Eso sí, antes de salir me dijeron que la ginecóloga fue una borde y una seca. Mi mirada creo que les dijo todo, porque ya no podía disimular más.
En el fondo me dió pena que me agradecieran nada, cuando todo podría haber sido mucho mucho mejor, pero bueno.
Y esta es una de las cosas que te hace plantearte el trabajar en un hospital, que te hace plantearte muchas cosas.
Pero una de mis últimas noches antes de irme de vacaciones, tuve una charla muy especial con una matrona muy especial (quiero ser como tú!), que me animó muchísimo. Esa misma noche, además, vino una en completa, e hicimos el parto en la cama, algo precioso que no olvidaré nunca.
En ese parto (y ya en muchos otros) sí que pude hacer mi trabajo, a mi manera, que en realidad fue nada, jeje, dajarlo hacer. Yo quiero ser matrona, no la enfermera del obstetreta, y quiero respetar el parto, cosa que hoy en día pocas veces se hace en el ámbito hospitalario.
Algunas matronas te explican las cosas desde la medicina defensiva, desde el miedo al parto, desde el miedo a las consecuencias, y me dan mucha pena, porque son las primeras que ofrecen la epidural hasta tal punto de que si alguna no viene del todo convencida de ponérsela, al final se la pone gracias a los ánimos de la matrona, y se gana un suerito de synto, y una larga estancia en la cama, y muchas más cosas que sí que pueden dar malos resultados. Es algo incongruente totalmente. Me da muchísima pena que se trabaje así. Yo desde luego no lo quiero para mí.
Un parto requiere atención y respeto, nada más.
Acabo de llegar de "vacaciones", y digo "vacaciones", porque de desconectar, pasarlo bien y demás nada de nada. He pasado todos y cada uno de los días en el hospital, con mi abuela ingresada y muy muy malita;me temí lo peor. Aunque no haya descansado nada y haya tenido que cancelar por segundo verano consecutivo mi viaje a Cantabria, me alegro de que al final esté bien en una residencia, aunque no se acuerde de mi ni de muchos acontecimientos y personas de toda su vida, pero verla bien me alegra.
Regresé antes de ayer de vaciones. Hoy estoy de saliente.
¿Cómo podría resumir esta entrada? pues nada más diciendo que me veo diferente, segura ante un parto, tomo mis propias decisiones, y lo que me dicen algunas matronas, tengo mucha paciencia.
En realidad no hago nada, y me siento orgullosa. No masajeo el periné inecesáreamente, dejo que poco a poco la cabecita del bebé haga su propio trabajo. Me encanta no hacer nada de nada.
Creo que poquisimas veces he decidido hacer una episiotomía por mi propia cuenta, vamos, que puedo contarlas con los dedos de una mano. No he visto todavia un desgarro de III grado, bueno, sí, en los instrumentales, pero en los eutócicos nunca.
Cuando sale la cabecita, dejo que rote él o ella solo/a. No tiro del bebé para desencajar los hombros, simplemente lo acompaño. Cada vez tengo las ideas más claras, que depués de la crisis por la que pasé no es tan fácil.
Y no es fácil porque los altos Dioses de bata blanca suelen meter el hocico donde no les llaman. Lo cuento:
Estoy con una mujer, primigesta, con epidural. Lleva en completa desde hace hora y media. Me encuentro empujando con ella. Está en un segundo plano. El monitor está perfecto, ni una deceleración y variabilidad adecuada. La mujer me pregunta si falta mucho para pasar a paritorio, le explico que la cabecita del bebé tiene que bajar más con mi teoria de los pisitos, que es como si le quedaran por bajar dos pisos y cuando estuviese en el último y ya faltaran los empujones finales, pasamos a paritorio.
Acto seguido, y explico tal y como paso, entra una gine, que sin mediar palabra (ni un "hola, que tal?", ni una "soy la ginecologa") se pone un guante, le abre las rodillas a la mujer (que vamos, si soy yo la mujer "bonita" es lo último que sale por mi boca"), le tacta, me pregunta que cuanto lleva en completa, le digo que hora y media, a lo que contesta "la pasamos a paritorio, que ya lleva mucho en completa". La gine se va, la mujer me pregunta si pasa algo, le digo que no, que la que le ha mirado era la ginecóloga, y que esté tranquila, que todo va bien.
Estamos en paritorio, yo me he preparado para hacer el parto.
La mujer empieza a empujar, se lleva un Kristeller de regalo por parte de la resi de gine. La ginecologa anterior me dice "hazle episiotomía", y como lo dice la bata blanca y yo no soy más que un despojo de residente de matrona, le hago una episiotomía de las mías, vamos, chiquitina, chiquitina (un piquezín). Acto seguido, la gine coge las tijeras y con la frase que nunca olvidaré "ya que te pones, hazla más grande", mete las tijeras en el pobre y desgraciado periné de la mujer y triplica el tamaño de mi episiotomía. Todo esto escuchando un monitor en perfectas condiciones. A mi se me revuelve todo por dentro.
Sale el bebé, lo pongo sobre la mamá y corto el cordón porque la madre quiere donar. El equipo no estaba preparado, así que miro a los lados y digo "preparme el equipo de cordón, porfa". Y entonces la gilipollas (si no lo digo no quedo agusto) de la gine me da un golpe contra mi hombro, lo cual no entendí, pero quiso decir algo sí como que me callara. Ante el golpecito que me dió, el padre se extrañó, y evidentemente, preguntó si pasaba algo, a lo que esta gran profesional respondió que lo que hablamos entre los profesionales es entre los profesionales.
Yo le dije que no pasaba nada más que nada PORQUE NO PASABA NADA, bueno, sí, que esa mujer estaba ahí, eso era lo que pasaba.
Al final se largó la gine (hurra!) y ya hice mi trabajo. Pero llegó el momento de coser semejante episio, y sí, allá, a lo lejos, parecía diferenciarse el ángulo, pero era imposible cogerlo, NO LLEGABA. Era de estas episios que cosen los gines ayudándose de unas válvas. Por suerte estaba con una matrona que para mí es la que mejor sutura de todas. Le dije que era incapaz de llegar al ángulo. Esta matrona no tarda casi ni 5 minutos en coser una episio...bueno, pues con esta estuvo 15. Yo no hacía más que pensar en la pobre mujer, que sin ton ni son, sin ninguna razón, ni la más mínima, había vivido todo eso, y se había llevado esa episotomía, y en el pobre bebé, que estaba haciendo su trabajo de una forma tan perfecta y de repente le habían avasallado por todos los flancos, forzándole en un viaje tan especial. Salí mal de ese parto, pensando en la increible profesional que había tenido a mi lado.
Ya en la habitación, los dos padres me dieron las gracias, a mi y al turno anterior que había estado con ellos. Me dijeron que agradecían sobre todo que estuvieran informados en todo momento, como había hecho yo (palabras de los dos). Les dije que qué menos. La información es tranquilidad, y en la sanidad es algo primordial.
Eso sí, antes de salir me dijeron que la ginecóloga fue una borde y una seca. Mi mirada creo que les dijo todo, porque ya no podía disimular más.
En el fondo me dió pena que me agradecieran nada, cuando todo podría haber sido mucho mucho mejor, pero bueno.
Y esta es una de las cosas que te hace plantearte el trabajar en un hospital, que te hace plantearte muchas cosas.
Pero una de mis últimas noches antes de irme de vacaciones, tuve una charla muy especial con una matrona muy especial (quiero ser como tú!), que me animó muchísimo. Esa misma noche, además, vino una en completa, e hicimos el parto en la cama, algo precioso que no olvidaré nunca.
En ese parto (y ya en muchos otros) sí que pude hacer mi trabajo, a mi manera, que en realidad fue nada, jeje, dajarlo hacer. Yo quiero ser matrona, no la enfermera del obstetreta, y quiero respetar el parto, cosa que hoy en día pocas veces se hace en el ámbito hospitalario.
Algunas matronas te explican las cosas desde la medicina defensiva, desde el miedo al parto, desde el miedo a las consecuencias, y me dan mucha pena, porque son las primeras que ofrecen la epidural hasta tal punto de que si alguna no viene del todo convencida de ponérsela, al final se la pone gracias a los ánimos de la matrona, y se gana un suerito de synto, y una larga estancia en la cama, y muchas más cosas que sí que pueden dar malos resultados. Es algo incongruente totalmente. Me da muchísima pena que se trabaje así. Yo desde luego no lo quiero para mí.
Un parto requiere atención y respeto, nada más.
sábado, 2 de julio de 2011
Capítulo 65: Hasta "las pelotas" de blogger, y respuesta al comentario de Azahara
Ahora resulta que blogger no me deja publicar comentarios ni en otros blogs (lo he intentado en el de Azahara) ni en el mio propio. Me redirecciona y me pone como anónimo, así que una más, y se acabó blogger.
Bueno Azahara, vamos a lo importante, a mi respuesta a tu comentario.
Sólo quería darte las gracias por animarme a seguir en esta línea. Ojalá algún día, todas o casi todas las mujeres, quieran ser conscientes de su parto.
No digo que por ejemplo en una inducción, que es durilla, no se pongan la epidural, pero sí que pueden ser partícipes, si que se pueden mover. Típica pregunta con epidural puesta "¿queda mucho?", jeje.
Seguiré en mi empeño, aunque hay cosas que a lo mejor no cambien.
Y me alegro de que por lo menos, en tu segundo parto, pudieras decidir tú.
Un fuerte abrazo.
Bueno Azahara, vamos a lo importante, a mi respuesta a tu comentario.
Sólo quería darte las gracias por animarme a seguir en esta línea. Ojalá algún día, todas o casi todas las mujeres, quieran ser conscientes de su parto.
No digo que por ejemplo en una inducción, que es durilla, no se pongan la epidural, pero sí que pueden ser partícipes, si que se pueden mover. Típica pregunta con epidural puesta "¿queda mucho?", jeje.
Seguiré en mi empeño, aunque hay cosas que a lo mejor no cambien.
Y me alegro de que por lo menos, en tu segundo parto, pudieras decidir tú.
Un fuerte abrazo.
