Mahatma Gandhi

Cansada de que no se reconozcan los pequeños pasos que vamos dando, cansada de que todas esas matronas anónimas, que cada día luchan en un paritorio contra ginecólogos, enfermeras, auxiliares e incluso contra sus propias compañeras matronas en pro de la mujer, no se reconozcan, ya no a ellas en sí, si no su labor. Cansada de que tengan que pasar tan malos ratos y que esos ratos se extiendan a días, y que esos días se traduzcan en "exclusión" o apodos con ánimo despectivo "eco-matrona" "hippie del parto" "la de la lactancia materna", y que aún así se desmerezca. Cansada de que no se vea esa "lucha" sutil pero constante, minoritaria pero bien apoyada.
Cansada de los extremos, de la "titulitis" al "con saber un poco vale".
Cansada de que nuestras acciones se vean como una "caza de doulas" y de que se vea como un ataque ofensivo cuando, al menos POR MI PARTE, es defensivo. ¿Se puede saber en qué complementa una doula que da clases de preparación a la maternidad y recuperación del suelo pélvico, a una matrona si estamos haciendo lo "mismo"?.
Cansada del o "pro-doula" o "contra-doula". Doulas? sí, por qué no?.
Cansada de los despectivos, de buscar por internet experiencias de partos y en muchos casos, tristemente, leer el mal-hacer y mal-trato de la matrona, pero también cansada de decir, "si lo ha hecho bien, si te has sentido a gusto, si te ha respetado, dilo" y tener que escuchar "es que no lo tengo que decir porque es su trabajo". Cansada de echar las culpas fuera y no ver la nuestra. Cansada de dogmatismos, de no predicar con el ejemplo, de hablar de respeto a la mujer, pero cuando elige INFORMADA y sea por la razón que sea, dar el biberón, señalarla con el dedo y estigmatizarla. ¿No estamos hablando de respetar? ¿No hemos hecho ya nuestro trabajo de informar de las bondades de la lactancia materna y las desventajas del biberón, de apoyarla, ofrecer nuestra ayuda y la de los grupos de apoyo? entonces, ¿quiénes somos para cuestionar la decisión última de la mujer?. Si nosotras, pro lactancia materna y crianza con apego nos subimos por las paredes cada vez que nos critican, por qué hacemos lo mismo con los demás tipos de crianza?. Evidentemente siempre reprocharé un cachete, y siempre tendré una opinión al respecto, otra cosa es cómo la exprese.
Cansada, al fin y al cabo, de tantas cuestiones sin resolver. Sé que nuestro país no es ejemplar ni mucho menos de una atención al parto respetuosa, ni de una preparación maternal holística, ni de políticas que permitan conciliar vida familiar y laboral, que menos para esos 6 meses de lactancia exclusiva (y aún así, irrisorio). Sí, en ello estoy de acuerdo. Pero se intenta cambiar a pequeños pasos, como buenamente podemos y nos dejan, a contracorriente. Nos gustaría estar a la altura de algunos países del norte de Europa, ¡qué más quisiéramos!, pero no me gusta que digan que no hacemos nada o que hacemos poco al respecto. Para cambiar las formas de actuar hay que cambiar lo más difícil de todo, la forma de pensar, las creencias, y se sabe que no es tarea fácil. Los cambios, los grandes cambios, son muy lentos.